Miguel Ángel Pichetto aclaró sus dichos de los “pelotudos” pero se quejó por los modales en Diputados

Mientras en el recinto de la Cámara de Diputados se sucedían los discursos, cruces y discusiones en el marco del tercer día de debate por la ley ómnibus, el clima de tensión volvió a ser protagonista.

En medio de los discursos, los cruces y las interrupciones, el jefe del bloque de Hacemos Coalición Federal, Miguel Ángel Pichetto, tomó la palabra e hizo una aclaración sobre su exabrupto de la noche del jueves cuando, durante la sesión, lanzó: “Dejen de aplaudir, no sean pelotudos”.

El comentario tuvo lugar luego de que la diputada de la Izquierda Romina del Plá pidió pasar a un cuarto intermedio debido a que en las inmediaciones del Congreso volvía a registrarse un clima de tensión entre manifestantes de izquierda y las fuerzas policiales.

Fue entonces cuando Pichetto tomó la palabra y aseguró que no permitirá que la labor del poder legislativo sea interrumpida por los incidentes que suceden afuera del Parlamento, donde manifestantes protagonizaron una protesta en rechazo a la ley.

En medio de su alocución, cuando justificaba el motivo por el cual no quería interrumpir “la labor de un poder del Estado”, el legislador fue interrumpido por los aplausos de algunos presentes.

Fue entonces cuando, furioso, estalló: “No, no aplaudan nada viejo. Dejen de aplaudir, no sean pelotudos, parece que están en una fiesta”. Y luego retomó: “No lo vamos a permitir porque sería violentar a un poder del Estado que es el poder legislativo”.

El viernes, Pichetto aclaró: “Cuando me manifesté ayer no iba dirigido a ningún diputado, sí a la barra y a un montón de gente que estaba gritando, insultando y aplaudiendo. Creo que son cosas que deterioran el espacio institucional que entre todos tenemos que cuidar. La gente mira por televisión, dice ‘estos tipos representan al pueblo y son diputados elegidos por la gente’, y entran barras, insultan, aplauden”.

Y amplió: “El aplauso en mi época en el Senado estaba prohibido, las emociones son bajas acá, tienen que ser bajas. Los conflictos de la calle no se pueden transferir acá y el discurso violento de la calle no puede venir acá, es una reflexión. No quise ofender a ninguno, pero los que estaban ahí no tenían que estar ahí”.

Además, aprovechó para pedirle al presidente del cuerpo, Martín Menem, que trate de achicar el número de oradores para avanzar con la votación del proyecto en general.

“Le pido a Unión por la Patria que haga un esfuerzo”, expresó.

Y cerró: “En mi época, cuando entré como diputado nacional, en el ‘93, hablé en el segundo año y por orden del presidente de bloque, había disciplina. No hablaban todos, hablaban los que conocían el tema específicamente. Acá habla todo el mundo, todo bárbaro, todo el mundo toma mate, qué sé yo, todo bien, pero la imagen que tenemos es bochornosa a veces”.