Luis Lacalle Pou: “Estamos con un problema con Argentina porque los precios son extremadamente baratos”

En el marco del reclamo de industriales uruguayos, quienes aseguran enfrentar un nuevo contratiempo por los cientos de personas que cruzan a la Argentina para comprar productos básicos, el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, recogió el guante. “Estamos con un problema en la frontera, porque los precios de bienes básicos argentinos son extremadamente más baratos y, naturalmente, los vecinos de la ciudades del litoral van a consumir donde les es más barato para tener su canasta de alimentos”, observó el mandatario.

“Eso genera un desequilibro”, siguió Lacalle Pou, y reforzó: “Los mas castigados, sobre todo, son los comercios de nuestra frontera”.

El comentario de Lacalle Pou, en diálogo con la radio El Observador, se dio después de la última corrida del dólar. En este contexto, cientos de personas fueron vistas cruzando desde Uruguay hacia la Argentina para hacer compras de productos básicos. Y es que la fuerte devaluación del peso argentino abrió a los uruguayos la posibilidad de abastecerse de productos a precios 56% menores que en su país, según el Índice de Precios de Frontera. En la ciudad uruguaya de Salto, por ejemplo, los productos están un 127% más caros en comparación con los de la ciudad argentina de Concordia.

Paso fronterizo entre las localidades de Concordia y Salto

El principal producto que hace la diferencia en los bolsillos de los uruguayos son los combustibles, cuyo valor en los surtidores sigue siendo bastante más bajo en la Argentina.

Las autoridades uruguayas advirtieron en los últimos días sobre los peligros que la Argentina barata puede traer al país vecino, como el aumento del desempleo por el golpe al comercio en las zonas fronterizas.

Según indicó Fernando Pache, presidente de la Cámara de Industrias de Uruguay, al diario El País (Uruguay), este fenómeno en el Litoral, la “pandemia fronteriza”, ya está afectando al sector.

La comercialización de los productos uruguayos cayó en la zona entre un 30% y 40% en comparación con los registros de 2020, unos porcentajes alarmantes que podrían “agravarse aún más”, detalló Pache.