El apuntado como nuevo titular del Conicet en la era Milei habló sobre los problemas del organismo

En pleno armado del gobierno del presidente electo Javier Milei, Daniel Salamone, el referente en temas vinculados a la ciencia de La Libertad Avanza (LLA), es el apuntado como posible nuevo titular del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), un organismo duramente cuestionado por el libertario durante la campaña. Este sábado, en una entrevista radial, el científico ofreció su perspectiva con relación a la institución, enumeró los principales problemas que enfrenta y cuestionó su “tamaño desproporcionado”.

Consultado en radio Mitre sobre la posibilidad de que se cierre el Conicet tras la asunción de Milei el 10 de diciembre, Salamone contestó: “No, para nada. Todo lo contrario: vamos a seguir trabajando y muy fuerte”. A continuación, señaló: “El Conicet es una de las organizaciones no gubernamentales más prestigiosas de Latinoamérica, eso lo tenemos muy en claro. Ahora, eso no quiere decir que estemos haciendo todo bien, y en ese sentido se ha incrementado en los últimos 20 años tres veces el número de la gente que participa y no se aumentó la producción”.

Luego, aclaró que el escenario descrito no es culpa de los científicos, sino que “para poder investigar uno tiene que tener fondos” y “un marco económico que sea apropiado”. “Imagínense, por lo menos en las ciencias duras -que requieren todos los insumos extranjeros-, lo que cuesta importar”, ejemplificó y añadió: “La cantidad de dinero en general que se recibe en términos de proyectos se ha reducido y se ha reducido más de 10 veces”.

Daniel Salamone referente de la ciencia en LLA

En respuesta, alertó sobre la necesidad de sumar a los mecanismos que existen “alternativas” para tratar de que sea competitivo. “Hay escenarios que son totalmente nuevos… Por ejemplo, hoy en día la industria del conocimiento es fundamental y existe lo que se denomina fondos de inversión, que buscan comenzar con nuevas empresas, con las Startup. Y el hecho concreto es que los fondos que suelen dar son superiores a lo que da el Estado. Entonces, de alguna manera, vamos a tratar de estimular esto”, planteó.

Tras ello, al asesor de LLA en materia de ciencia le preguntaron respecto de los principales problemas que desde el espacio observan en la institución, a lo que respondió: “El problema fundamental es el tamaño, que es desproporcionado para lo que es el país (…) Otro hecho en concreto es la situación terrible que está pasando el país, con una pobreza que llega al 40%, y molesta cuando uno se encuentra con algunas líneas de investigación que no tienen la coherencia que uno piensa. Entonces, uno dice: estamos poniendo plata en un lugar que no corresponde cuando hay gente que no está comiendo. En ese sentido, nosotros tenemos que tomar conciencia que estamos en un país que es pobre en este momento y tenemos que dar una mano. Es como una obligación para los científicos”.

Salamone también criticó a título personal y como trabajador del organismo que este se haya vuelto “totalmente partidario y sesgado cuando se supone, como en el caso del periodismo, una neutralidad -en el sentido de que uno trata de ser objetivo”. “Los científicos nos enseñan a ser objetivos”, insistió.

Por último, cuando le consultaron si se priorizará en el futuro la investigación aplicada por sobre la pura, evaluó: “Eso es muy difícil de considerar, porque ¿qué es lo importante y qué no es lo importante? Lo que pasa repetidamente es que las cosas totalmente intrascendentes, como estudiar una bacteria que se desarrolla en condiciones muy raras, uno dice ¿para qué sirve esto? Ha producido los cambios más revolucionarios que hoy nos permiten producir cultivos con resistencia a la sequía, por ejemplo. Lo que es importante es que si uno está en una institución en situación de crisis, que parte de esa torta sea significativa”.

Así las cosas, puso de relieve la importancia de que cada investigador tenga oportunidades de desarrollar su trabajo, pero remarcó: “Hay que darle bajada”. En ese sentido, agregó que a nivel global y pese al prestigio del Conicet, la Argentina se ubica detrás de muchos países en mediciones vinculadas con la aplicación de la ciencia que desarrolla.

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