Cuándo se podrían alcanzar dos de los grandes objetivos del Gobierno

En un contexto inflacionario que no se vivía desde 1991, el Gobierno espera exhibir señales positivas hacia mediados de este año, luego de dos meses en los que los ingresos reales se vieron fuertemente mermados.

Tras registrar una tendencia a la baja –consultoras privadas estiman que la inflación de febrero rondará el 15% en la Casa Rosada anhelan llegar a la segunda mitad del año con una índice mensual de precios que gire en torno a un dígito, algo que no ocurre desde octubre pasado.

De acuerdo con declaraciones del presidente Javier Milei y su equipo económico, la eliminación del cepo podría estar más cerca de lo que se espera, gracias a la recomposición en las reservas del Banco Central y la caída de la brecha cambiaria a niveles mínimos desde 2019.

Según el último staff report del FMI, el Gobierno se comprometió a presentar una hoja de ruta para desarmar los controles cambiarios para mitad de año.

La mayoría de los economistas consultados por LA NACION coincidieron con el Presidente al asegurar que, en algún momento del segundo semestre, podrían cumplirse ambos objetivos. O incluso antes.

Para Juan Pablo Ronderos, socio fundador de la consultora MAP, esto sucederá siempre y cuando se mantengan las “cuatro anclas” de la economía: la fiscal (recorte en el gasto público), la monetaria/cambiaria (ajuste de pesos que circulan en la economía), la recesiva y la política (la capacidad del Gobierno de seguir adelante con sus planes). “Si todo eso sigue, la inflación de un dígito podría ocurrir en abril y la unificación [cambiaria], en julio”, sostuvo.

Para Fernando Baer, economista jefe de Quantum Finanzas, la arista social será un factor determinante en las ambiciones económicas del Gobierno. Es que, para Baer, de traspasar el umbral de tolerancia aceptable al ajuste, el descontento social deberá ser mitigado con políticas de recomposición de ingresos que tenderían a desviar al Gobierno del objetivo de mantener el déficit cero.

Francisco Mattig, economista de Consultatio, planteó que ambos objetivos están relacionados: “Va a ser muy difícil salir del cepo y empezar a flotar con un nivel de inflación mensual de dos dígitos, es imprescindible tener una inflación mensual baja para poder hacerlo”.

El objetivo de la inflación de un dígito podría ocurrir en el corto plazo, sobre todo si se acentúa la escasez de pesos y se profundiza la recesión, una vez que pase la última ronda de reacomodamiento en los precios relativos. De cualquier manera, estamos hablando del segundo semestre”, sostuvo.

Sin embargo, como contrapartida de las ambiciones del Gobierno, Mattig ve la eliminación del cepo y la posterior unificación cambiaria no para mitad de año, sino para fines. “A pesar de que el Banco Central acumuló casi US$8000 millones desde diciembre pasado, las reservas netas siguen siendo negativas. A esto se le suma que se fue acumulando algo de deuda comercial nueva y quedan pagos a realizar [bonos soberanos o el Bopreal serie 2, por ejemplo], por lo que primero es importante contar con un colchón de reservas positivo”, concluyó.

El FMI y el Gobierno plantearon una hoja de ruta para eliminar el cepo cambiario y otras medidas como el tipo de cambio más alto para las exportaciones y, hacia fin de año, el impuesto PAIS sobre las importaciones

“Desde Portfolio Profesional Inversiones consideramos que si la brecha sigue convergiendo hacia cero con el CCL cediendo, las expectativas devaluatorias no se calentarán y esto podría llevar a una inflación de un dígito para abril. No obstante, en caso de que la brecha se amplíe, denotando mayores expectativas devaluatorias, podría postergarse alcanzar un dígito mensual”, comentó Melina Eidner, economista de PPI.

Otro punto de coincidencia entre los economistas consultados gira en torno a que el ancla cambiaria que mantiene el Gobierno (una depreciación del peso del 2% mensual), deberá ser modificada tarde o temprano para cumplir ambos objetivos. De hecho, el mercado ya descuenta que para abril, con la entrada de los dólares de la cosecha, se efectuará un salto en el tipo de cambio.

Descontamos que no sólo habrá un salto cambiario, sino que además se acelerará el crawling peg. Sin embargo, esta devaluación no se trasladará a precios, ya que, en primer lugar, se daría con una brecha por debajo del 30%. Por otro lado, la economía ya funciona con un dólar más cercano a $1000 que a $800 y, por último, el ancla de la recesión le pone un límite al pass through de esa pequeña devaluación a precios”, comentó Juan Pablo Rondano.

Para Milagros Suardi, economista de EcoGo, el Gobierno “va a tener que levantar el crawling del 2% mensual y acercarlo más a la inflación si le quiere poner un freno al deterioro del tipo de cambio real”.